La cosmética tiene como propósito mejorar la estética de la piel, pero en los últimos años se ha transformado con fuerza en una especialidad directamente ligada con la investigación científica, gracias a lo cual se han obtenido notables avances e innovaciones en la lucha contra el envejecimiento cutáneo y otras problemáticas relacionadas. Desde los laboratorios científicos nacen hoy las cremas y productos del futuro.
Como sucede en el campo de la medicina, las empresas cosméticas de renombre mundial llevan adelante estudios comparativos, de desarrollo y respetan la metodología de la farmacología clínica. Hubiera sido imposible hace unas décadas pensar que la calibración de espectrofotómetros UV y otras terminologías científicas similares tendrían cabida en el área de la industria cosmética. Hoy son una realidad.

Las tendencias del mercado indican que desde hace aproximadamente 10 años las firmas líderes del sector a nivel global han comenzado a montar departamentos de investigación que no tienen nada que envidiarle a los que tradicionalmente se encontraban en la industria farmacológica. Laboratorios de química donde la calibración de conductímetros y otras actividades técnicas relacionadas son habituales o áreas dedicadas a la biología y la biotecnología han pasado a convertirse en sectores primordiales para las compañías dedicadas a la cosmética.
¿Qué innovaciones suenan con más fuerza? Podríamos hablar de los siguientes aspectos:
- La cosmética deja de lado la preponderancia de la química. La cuestión biológica y biotecnológica es cada vez más trascendente. Se buscan productos nuevos con una base biológica.
- En los productos más exclusivos se está empleando agua de caviar, luego de descubrirse sus propiedades revitalizantes. ¿Cómo se obtiene? Surge de un costoso proceso de destilado de las perlas de caviar. Lógicamente, estos productos estarán solamente al alcance de unos pocos.
- Los avances en bioelectricidad, que giran en cosmética alrededor de las propiedades del zinc, permiten crear cremas capaces de producir microestimulaciones, intensificando y acelerando la reparación de la piel. Estas técnicas llamadas E-pulse aprovechan las denominadas corrientes eléctricas de baja intensidad, que tienen un papel primordial en el funcionamiento de las células y han sido ampliamente utilizadas por la medicina.
- Con el auxilio de la biotecnología, se han logrado incorporar en los productos cosméticos moléculas contra el envejecimiento, que se activan al tomar contacto con la luz solar. Los beneficios son múltiples, como un fuerte refuerzo contra la oxidación o un estímulo para la producción de colágeno.
- Tras una década y media de estudios científicos, el descubrimiento de los llamados precursores de la piel, un conjunto de células madre resguardadas bajo la superficie cutánea, abre una enorme diversidad de posibilidades en cosmética. Al reactivarse estos precursores a través de productos específicos, se consigue aumentar la producción de elastina y colágeno, que se ve reducida con la edad. Los beneficios incluyen la regeneración cutánea desde las capas profundas y la eliminación de arrugas.
- Otra innovación científica aplicada al campo de la cosmética es el aminoácido derivado. Los productos que lo contienen logran liberar el colágeno y la elastina que se encontraba “dormido” por la acción de la edad, propiciando que los valores de estas sustancias regresen a los registrados durante la juventud. Los resultados son casi inmediatos, ya que solamente en algunas horas se reactiva la producción de las mencionadas sustancias.
Nuevos productos tienden a combinar varias tecnologías en una misma crema. Por ejemplo, incluyen un conjunto de ingredientes que crea una película transparente sobre la piel, reduciendo las denominadas líneas de expresión y las imperfecciones. Al mismo tiempo, la acción de otra tecnología propicia la comunicación celular y estimula la generación de ácido hialurónico. El resultado son pieles cada vez más jóvenes.