La iluminación de un salón de belleza es probablemente uno de los aspectos más importante de su diseño. La luz puede ser un poderoso aliado en la estética de un lugar, así como un factor extremadamente negativo cuando se la emplea del modo incorrecto. Por ese motivo a continuación te damos algunos tips para elegir las lámparas más indicadas para tu salón de belleza.
Antes de entrar en detalles acerca de los tonos y texturas de la luz que vamos a utilizar hablemos un poco de tecnología. Hoy en día no existe otra mejor que la tecnología LED. Las razones son muchas: flexibilidad, vida útil, calidez, intensidad, uniformidad lumínica, variedad de diseños; en resumen, ésa es la base desde la cual vamos a iniciar nuestro plan de iluminación. Aquellos que deseen profundizar en algunas lámparas ideales para centros de belleza pueden hacer click aquí.
Bien, ahora pasemos a los aspectos de la luz relacionados al diseño de nuestro espacio. Lo que necesitamos es trasmitir buenas vibraciones, en este caso, vinculadas a la belleza y la estética. Eso se logra generando atmósferas que proyecten higiene, meticulosidad y profesionalismo. Por eso mencionábamos antes la tecnología LED, de todas las disponibles es la que mejor registra el espectro de la luz natural, algo que puede generar un espectro muy atractivo en espacios cerrados.
Ahora bien, a nuestro módulo de luz central a través de lámparas LED, debemos añadirle las capas superficiales de luminosidad que le darán otros matices a los distintos espacios del salón de belleza. Los reflectores pequeños son una buena opción, pero lo más adecuado es emplear lámparas que nos permitan acentuar la luz por sectores, por ejemplo, en las áreas de atención al cliente, recepción y sala de espera.
En los espacios de trabajo debemos emplear lámparas con diseños más simples. En otras zonas podemos jugar un poco más con la imaginación y la creatividad, pero no aquí. Lo que necesitamos son lámparas que nos permitan obtener una luz uniforme, brillante, pero que no perjudique la visión.
Hoy en día existe una amplia variedad de diseños en lámparas, prácticamente para todos los gustos. Pero cuidado, siempre deben estar en la misma sintonía que el diseño general del salón de belleza; es decir, no deben desentonar ni resaltarse por sí mismas, sino más bien como parte de un todo orgánico, armonioso, que imprima en nuestras clientas sensaciones 100% positivas.