Con la irrupción de Internet y las distintas plataformas digitales que han surgido en los últimos años, la promoción de la salud ha cambiado para siempre. Hablamos de promoción de la salud como todos aquellos esfuerzos llevados a cabo por profesionales médicos, educadores y comunicadores para difundir y hacer llegar a la población información de importancia para la salud humana, favoreciendo hábitos saludables y prácticas de prevención de enfermedades. Exploramos en este artículo los cambios que ha provocado Internet en este campo.
Existe una realidad innegable: en la actualidad, el principal medio de consulta sobre temas de salud es Internet. Los buscadores, las redes sociales, las páginas institucionales, Wikipedia o similares y miles de blogs (algunos de ellos de dudosa seriedad) constituyen los referentes más importantes para la población en general al momento de buscar datos sobre alguna enfermedad, síntomas, consejos, características de fármacos y todo tipo de información inherente a la salud. Lógicamente, esto modifica de raíz los conceptos utilizados por la promoción de la salud en la época previa a la web.

Tradicionalmente, los esfuerzos en promoción de la salud tuvieron cuatro grandes campos de desarrollo:
- Los medios de comunicación tradicionales (radio, televisión, periódicos, revistas). En estos soportes se volcaban las típicas campañas publicitarias para concientizar a la población sobre alguna temática en particular: enfermedades contagiosas, consecuencias del consumo de alcohol o tabaco, la problemática de las drogas, patologías estacionales, etc. Al tratarse de medios que no tenían las libertades y el nivel de participación de los usuarios que poseen las plataformas web, las acciones debían adaptarse al lenguaje mediático y no existía feedback o retroalimentación con la población.
- Las campañas en la vía pública, mediante entrega de folletos y material promocional sobre prevención de la salud, hábitos sanos, cuidados, enfermedades, etc.
- Las charlas y otras instancias coordinadas por educadores y psicólogos en los colegios, con el propósito de informar a los alumnos sobre alguna temática en particular. Un ejemplo claro son las charlas sobre educación sexual en escuelas.
- La promoción de la salud que realiza el propio médico y los asistentes en cada centro de salud, evacuando consultas, entregando folletería, etc.
Aunque todas estas estrategias se mantengan, es indudable que la promoción de la salud no puede prescindir hoy de Internet como medio masivo e instantáneo para difundir sus mensajes. Las redes sociales, por ejemplo, pueden ser muy efectivas para evaluar la llegada real de las acciones promocionales y evacuar las dudas. Los blogs y videoblogs, sobretodo aquellos elaborados por profesionales, son muy útiles para entregar datos importantes y de uso cotidiano. Deben separarse de otras plataformas que ofrecen información especulativa y sin comprobación científica.
Los centros de salud, hospitales y clínicas deben hacer su aporte, contando con el soporte técnico para empresas que les permita diseñar una web institucional atrayente, accesible para la población en general y rigurosa desde el punto de vista científico. También deben animarse a incursionar en las redes sociales, interactuando con pacientes y personas interesadas en hallar información de calidad sobre salud.
Según un estudio realizado por varias empresas farmacéuticas para determinar las fuentes principales de información que usa la población para evacuar consultas sobre salud, se determinó que un 65% emplea los canales de Internet, en tanto que solamente un 21% se comunica con su médico. Evidentemente, la accesibilidad y comodidad que ofrece la web termina inclinando la balanza a su favor.
Resulta extraño que a pesar de los notables avances en telemedicina, telecirugía, soporte técnico remoto de PC para empresas del área sanitaria o informática y dispositivos electrónicos aplicados a la salud, aún muchas clínicas, hospitales y centros de salud no participen activamente de Internet, desaprovechando las bondades de este medio para difundir sus mensajes. Y no basta con tener un portal web, ya que muchos de ellos son demasiado fríos, distantes, están redactados sin tener en cuenta a la población en general y no tienen instancias de participación