Los avances en las tecnologías de la información y la comunicación están dejando atrás la idea de las distancias geográficas como limitaciones para la actividad humana. Pero a la educación a distancia, el trabajo en modalidad home office o las ventas no presenciales se suma en el campo de la medicina y la estética un sensacional adelanto: la telecirugía u operaciones a distancia, que hacen posible que un profesional intervenga a un paciente localizado a miles de kilómetros. Hacemos a continuación un recorrido por los orígenes, la actualidad y las perspectivas a futuro de esta fantástica especialidad.
¿Cómo es posible concretar una intervención quirúrgica a distancia? En muchos hospitales, clínicas y centros de salud del mundo estas operaciones son una realidad desde hace un buen tiempo. Los médicos emplean una consola para controlar en forma remota a un robot quirúrgico, capaz de efectuar cortes, suturas y extraer partes del cuerpo del paciente con máxima precisión. Gracias a esta tecnología, el médico puede concretar la operación sin que se requiera el traslado de la persona a intervenir. Esto puede resultar especialmente útil en el caso de aquellas patologías o situaciones en las cuales un viaje puede ser riesgoso para la vida del paciente.
Lógicamente, para efectuar esta clase de intervenciones tanto el nosocomio en el que se encuentra el profesional de la salud como el espacio en el cual se halla la persona que será operada deben contar con los últimos adelantos tecnológicos e informáticos. No es posible apelar durante el transcurso de una intervención a una reparación de notebooks o posponer la cirugía por una falla de red. Todo debe estar funcionando a la perfección, en consecuencia se requieren equipos de alta gama y una permanente revisión técnica de los mismos.
¿Cuál es el origen de estas prácticas? Los primeros desarrollos nacieron muy lejos de los inconvenientes habituales y diarios de nuestro planeta. Surgieron en la década de 1970 al calor del avance en la carrera especial. Al pensarse en vuelos espaciales tripulados por seres humanos, inmediatamente surgió la inquietud sobre la forma en la cual podría ser encarado un inconveniente de salud a miles de kilómetros de distancia de la Tierra. Fue así que la NASA, la agencia espacial norteamericana, comenzó a investigar sobre la tecnología necesaria para intervenir a distancia a los astronautas que participaran de las misiones.
Crearon así los primeros robots quirúrgicos, que fueron perfeccionándose con el tiempo para poder volverse lo suficientemente fiables y exactos en sus maniobras. En 2006, un robot realizó una sutura a distancia de un paciente que residía en la base submarina Aquarius, a modo de simulación de una operación a distancia efectuada en el espacio. Más atrás en el tiempo, en 2001, el cirujano Jacques Marescaux realizó la primera telecirugía, una colecistectomía a 6.230 kilómetros de distancia. El pronóstico fue positivo para la paciente de 68 años de edad luego de la operación.
Hoy en día, una cantidad mayor a los 2.000 robots quirúrgicos se encuentran funcionando en distintas partes del planeta. Debido a esto, se realizan más de 500.000 operaciones a distancia en forma anual. Las ventajas y posibilidades de la telecirugía son innumerables, por eso los centros de salud, los pacientes y los profesionales están apostando a un mayor desarrollo y difusión de estas prácticas en los próximos años.
Junto a los beneficios indicados anteriormente, la telecirugía hace posible intervenciones mucho más precisas, seguras y veloces. Por ejemplo, en operaciones como la de próstata el uso de robots quirúrgicos disminuye en un 50% el tiempo de recuperación con relación a las cirugías tradicionales. Gracias a esto, se evitan posibles complicaciones y se reduce notoriamente el dolor que afecta a los pacientes.
¿Qué necesitan las instituciones sanitarias para volcarse con mayor ímpetu a la telecirugía? La tecnología se encuentra disponible, y no es tan diferente a la requerida para llevar a cabo una videoconferencia, por ejemplo. Se necesita una constante revisión de los equipos, por ejemplo mediante un servicio técnico oficial MSI o el auxilio de otros especialistas, garantizando así total precisión en las acciones. El mayor impedimento, como siempre suele suceder, es el económico, por eso los principales avances suelen concretarse aún en los países desarrollados y en las zonas más ricas del globo.